jueves, 23 de junio de 2016

El comienzo de la vida.

En el día que conocemos que por primera vez desde 1941 en España ha habido más muertes que nacimientos, os recomiendo reservar 90 minutos para ver este extraordinario documental.

Nuestros primeros años, y las repercusiones que tienen éstos en nuestro desarrollo. Veremos niños de todo el mundo y quizás nos redescubramos como especie, cada vez menos humana y la forma de recuperarnos.


Podéis verlo aquí, completo y subtitulado:




O directamente aquí:




miércoles, 23 de marzo de 2016

Yo también soy

Me entristece, y mucho, que la gente muera. Es triste y terrible que alguien decida matarte un día cualquiera mientras haces tus actividades cotidianas. Es horrible que al que aprieta el botoncito le de lo mismo que en ese momento pase por ahí una mamá con su hijo, o un abuelo, un padre de adolescentes camino a su trabajo, o una joven estudiante. Es descorazonador que haya gente que muera con las bolsas de la compra en la mano, junto con otras personas que simplemente habían acudido a un mercado. Inhumano que te maten mientras estás en un tren camino a una cita médica. No es justo que pisoteen tus derechos más fundamentales, ni que te roben lo más preciado, que es tu vida y la de los que más amas.

No deberíamos permitir que haya gente que tenga que salir de su tierra porque allí simplemente saben que no pueden vivir y que cualquier día acabarán entre un montón de escombros.

Tampoco deberíamos, entre todos, permitir que la gente muera de hambre o por enfermedades para las que alguien ya inventó una cura. Es catastrófico que personas salgan de sus países buscando la libertad perdida.

Todo es cruel y dramático.

Y lo que es peor, que todo esto pase por culpa de motivos de otra gente que antepone sus ambiciones de poder o dinero.

No nos engañemos, esta minoría numerosa de cabrones que están por todo el globo, son los que manipulan a otros que aspiran a tener lo que ellos tienen, o una buena parte de eso,  pase lo que pase, que se venden al mejor postor sin importar un ápice la moral o la ética, o que están tan pirados que ponen por delante su vida y la del resto creyendo que defienden un cuento que les han contado.

Teoría del caos, dejémonos de aleteos de mariposas, un tipo decide que quiere ser el que más mande en una parte del globo, otro deja de conformarse con los millones que ya ha ganado, otro... y en otra parte del mundo, un niño pierde a su padre en un atentado, secuestran a una cría y a sus compañeras en su escuela y un bebé se ahoga en la huida hacia un sitio seguro donde crecer.

Y estoy triste hoy, y ayer, y antesdeayer, y desde hace mucho tiempo, como muchos, desde que soy medianamente consciente de lo que cuentan las noticias, y esta tristeza se ha ido acrecentando conforme comprendí que la vida no es una película, que los malos ganan siempre y que ni siquiera somos capaces de ponerles bien caras.

No suelo cambiar mi imagen de perfil cuando hay una desgracia en la que algunos se creen por encima de otros y les arrebatan la vida. No daría a basto. Está pasando a diario. Tampoco creo que sirva de mucho. Sí que nos queda intentar hacer algo, cada uno, lo que sea, en nuestra medida. Comenzando por educar a nuestros hijos en la empatía y en el respeto, aunque se nos acuse de buenistas.(Que alguien me explique cual es el opuesto a buenismo y por qué he de querer serlo) Está claro que estas generaciones nuestras tenemos ya todo perdido, pero quizás las que nos siguen puedan construir algo mucho mejor.

No entremos en el juego de quienes ganan con las confrontaciones, con las guerras, con el terror... 
Mi generación no ha vivido en carne propia una guerra, hemos vivido con la convicción de que la normalidad en la vida es un derecho, y creíamos que vivíamos en una cultura cuyos pilares eran indiscutibles: libertad en todos los ámbitos, justicia... pensábamos que la humanidad y el ser civilizados era inherente a nuestra forma de vida.

Pero ahora nos damos de morros con la realidad. No tenemos nada, ni somos nada. Sólo somos una inmensa mayoría, repartidos por todo el mundo, de todas las culturas, religiones y pensamientos que lo único que queremos es vivir y ser felices sin que sea a costa del prójimo. No traemos hijos al mundo para que nos los malogren. Ni para que sean parte de la mala gente.


Somos más, muchos más. Deberíamos poder hacer algo. Cualquier pequeño gesto es un comienzo ¿Empezamos?

jueves, 10 de marzo de 2016

En Europa

Hace casi 3 años que mi mirada se paró en unas sandalias blancas. Era una foto en un periódico, había visto otras muy parecidas en los meses anteriores, pero esas se me clavaron lo suficiente como para escribirlo en un post. (Las sandalias blancas, 7 de mayo de 2013).
3 años han pasado, pero no ha cambiado mucho, o nada. Quizás el escenario, y no porque allí ya no pase, sino porque la atención de los medios está ahora en otro sitio, a las puertas de nuestras casas.

Llevamos semanas viendo camisetas rojas, o unos vaqueros con el dibujo de una raspa de pez, una camisa blanca con volantes, un gorro con pompón azul, unas botas azules, unos calcetines rosas, un buzo con orejas de osito, un chupete verde, un chupete blanco, otro chupete verde... y te cuesta quitártelas de la cabeza, y te cuesta contener las lágrimas, y no comprendes cómo puede estar pasando esto ni porqué lo estamos permitiendo.

Para estos pequeños ya se ha acabado todo, ayer mismo otros supimos de otros tres, uno de ellos un bebé de meses. Pero sigue habiendo miles de niños no viviendo, sino malviviendo, entre la guerra o entre tiendas de campaña en Europa, y seguirá habiendo niños que intenten cruzar el mar, si cierran unas fronteras, lo harán por otras. Nada va a detener a los padres que quieren para sus hijos simplemente un sitio donde poder estar en paz.

Cuesta creer que los señores de traje que andan decidiendo lo que hacemos y lo que dejamos de hacer no vean estas imágenes, o si las ven, que no reaccionen ante ellas.
Cuesta mucho verles sonreir tras firmar un acuerdo que, según dice hasta organismos como la ONU, no es legal. Pero es que es inmoral e inhumano.

Pensábamos que esto en nuestra avanzada, civilizada, moderna Europa no pasaba. Que el tema de los derechos humanos lo teníamos superado, sobre todo después de un pasado duro del que aún quedan supervivientes para contarnos cómo fue.

No puedo creerme que los políticos de nuestro país no hablen de esto, salvo alguna excepción, y que no se posicionen y nos cuenten excatamente qué defendemos nosotros. Hoy por primera vez en días, algo se ha hablado, pero es un eco muy lejano.
España se comprometió a acoger a más de 17 mil personas. Llevamos 18. Y ahora se vuelve a comprometer a acoger a 450. ¿Qué cojones es esto? Será que están más ocupados jugando a las sillas. Esto no importa.

No es una cuestión política, no es ni izquierda ni derecha, es humanidad. De verdad que no comprendo cómo se puede estar tan tranquilo mientras miles de personas duermen al raso, familias enteras que están huyendo de sus países no por capricho, no lo entiendo. Que nos importe un pito... que los queramos devolver, echar, a esos mismos que han recorrido kilometros con sus hijos en brazos, que han visto cómo el mar arrancaba vidas recien empezadas.. otra vez, a la casilla de salida.
Y te jodes, no es nuestro problema.

Rober Astorgano
Foto de Rober Astorgano. Fotomovimiento.org


Ilusos somos si creíamos que con horrorizarnos con guerras pasadas, con masacres ya remotas, teníamos todo el camino hecho. Ahora somos mejores. ¿Qué hubiéramos hecho nosotros? Lo de antes era una barbarie.
¡Já!

¿Pero es así realmente?
Frente a las terribles noticias que nos llegan desde los despachos vemos como la gente de a pie se está volcando. Hemos visto a voluntarios de todas partes ir a los puntos clave para ayudar. Socorristas, médicos, payasos, abuelas griegas dando de comer a los bebés... y voluntarios sin más. Gente normal que se desespera y tiene que hacer algo. Porque es lo lógico.
Al fin y al cabo lo que queremos la gran mayoría de la gente es vivir, y hacerlo con tranquilidad con la gente que queremos.
Hace pocos días leíamos esta noticia, El 84% de españoles quieren ayudar a los refugiados 
Campañas de recogida de zapatos, de porta-bebés, de comida... y casi todo gestionado por ONG pequeñas o asociaciones que han ido surgiendo sobre la marcha.
Pero no basta.

Porque pasan los días y nada cambia. Ni en origen ni en frontera.

¿Y esos 10.000 niños perdidos?  ¿No es escandaloso que ya ni se nombren ni se sepa nada?

De momento algo que sí podemos hacer es mostrar si estamos de acuerdo o no con lo firmado entre UE y Turquía, un canje de intereses en el que no se mira para nada los intereses de los afectados.
Yo sí he firmado, convencida de que no lo apruebo.
Si tú tampoco, firma aquí

https://www.change.org/p/heads-of-eu-member-states-appeal-to-european-leaders-safe-passage-now?recruiter=18910721&utm_source=share_petition&utm_medium=copylink

Y mientras, cada uno podemos hacer algo, lo que sea, cada uno en sus posiblidades, el cambio empieza en nosotros, por muy pequeña que sea nuestra acción.
De verdad. Por ellos, y por nuestros hijos, por todos.
En Idomeni



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Más información:
https://www.facebook.com/enredsosrefugiados/
https://www.facebook.com/proactivaservice/
https://www.flickr.com/photos/tags/refugeecrisis

Algunas cuentas que seguir en twitter, algunas desde Grecia
https://twitter.com/partsalis_l
https://twitter.com/Marodriguez1971
https://twitter.com/Rober_Astorgano
https://twitter.com/MalavoltaF 
https://twitter.com/munduhurbila
https://twitter.com/pmarsupia
https://twitter.com/MamenPg_

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Campaña de recogida de portabebés:
http://www.portabebesparasiria.es/es/inicio 

Concentración, día 16 de marzo. En varias ciudades de España, consultar los puntos aquí: 
https://www.facebook.com/permalink.php?story_fbid=796576693782307&id=776233615816615&substory_index=0


jueves, 18 de febrero de 2016

27 de febrero, Marcha Europea #PasajeSeguro

El 27 de febrero, en toda Europa hay convocadas concentraciones con el lema #PasajeSeguro, #SafePassage.

Por la defensa de los derechos humanos de las personas refugiadas que llegan a la UE. Hay más de 30 ciudades que se han sumado en España, serán simultáneas, a las 12 del mediodía.

Aquí está el evento en facebook, para consultar las ciudades en las que tendrá lugar:
https://www.facebook.com/events/450992615105731/


Si todavía no tienes muy claro por qué se celebra esta marcha, puedes pasar por cualquiera de estos links:

Reportaje fotográfico magnífico en National Geographic, "Dónde duermen los niños refugiados"
http://news.nationalgeographic.com/2016/02/160224-refugees-children-syria-migrants-wennman-photos/

Donde duermen los niños refugiados


Proactiva Open Arms:   https://twitter.com/PROACTIVA_SERV  Organización sin ánimo de lucro, formada por socorristas y otros perfiles de salvamento, que todos los días salvan vidas de niños y adultos en el Egeo. También están en facebook:  https://www.facebook.com/proactivaservice/

PROEMAID:  https://twitter.com/proemaid ONG de bomberos y personal de emergencia, que como la anterior, se juegan la piel a diario para ayudar en Lesbos.

Cuenta en twitter de Unicef https://twitter.com/unicef_es En ella podemos ver el día a día en las zonas de conflicto y en los campos de refugiados.

Cuenta en twitter de Francesco Malavolta, fotógrafo que nos cuenta a través de imágenes lo que está pasando en las fronteras https://twitter.com/MalavoltaF


Artículo de Javier Bauluz (Pulitzer)  (su cuenta de twitter es esta: https://twitter.com/javierbauluz) "Con Lesbos en el objetivo"  http://www.elmundo.es/internacional/2015/11/11/56423fc6e2704ecd178b4581.html

Buceando por internet podemos encontrar más, ONGs, periodistas, fotógrafos, o simples personas como tú o como yo, que nos cuentan qué está pasando y lo que se hace desde gobiernos o instituciones para ayudar a las personas.

Hay muchas más razones, cada cual que elija la suya. O no.

O esperamos a que en unos años hagan una película de todo esto, en blanco y negro, con un niño con un chaleco rojo destacando,  y entonces nos rasgaremos las vestiduras "Qué terrible", "Qué injusto", "Qué inhumano".



El ganador del World Press Photo de este año, Warren Richardson. "Esperanza de una nueva vida"



miércoles, 20 de enero de 2016

#Noalacosoescolar. Es cosa de todos.

Hoy gran parte de este país hemos convivido con las palabras escritas por el pequeño Diego, hemos pasado el día sin poder olvidar esas líneas que dirigió a su familia antes de lanzarse desde su casa al lejano suelo. Esa carta que hoy sus padres nos muestran con la esperanza de que sirva para que el caso no quede, como parece que lleva camino, cerrado y olvidado.

Algo le pasaba al pequeño, no quería ir al colegio. Algún tipo de acoso, abuso, o de acto de dominación de alguien (o alguienes), algo que le hizo literalmente la vida insoportable y que con sus breves años de existencia le hizo decidir que no aguantaba más.

Algo le pasó a Alan hace pocas semanas, o a Carla antes, otros casos que han tenido más eco en los medios más allá de lo local. Este sábado en mi ciudad, otro chaval de 15 años, alumno de un instituto también decidió acabar con todo, sus amigos apuntan a acoso escolar, se va a investigar.

Siempre ha habido, lo sabemos, lo hemos visto o lo hemos vivido. Quizás ahora estamos más sensibilizados, quizás ahora aunque no lo parezca, empezamos a darnos cuenta de que no son "cosas de críos". Quizás, como pasó con la violencia de género estamos ante un punto de inflexión, y algunos casos nos remueven tanto que por fin se conseguirá hacer algo.

Yo no soy experta, sólo soy madre y también fuí niña. Recuerdo un caso que hubo en un colegio cercano al mío, una alumna de unos 12 años se suicidó cuando yo estaba en 6º de EGB. Entonces no teníamos apoyo de psicológos para comentar estas cosas en el cole, y salvo de rumores de patio sobre si se metían con ella y por eso lo hizo, sólo tuvimos una charla de una profesora diciéndonos que había sido una tonta haciendo tal cosa porque era algo que no tenía arreglo. Supongo que en un intento de quitar la idea de la cabeza a quien rumiara algo similar. No lo sé.

Pero ahora, ¿hay más casos? ¿Son más crueles? Sí que tenemos el añadido de la tecnología, hace el acoso más amplio, tiene una difusión más rápida, es más complicado escapar, pero no es la causa.
Los colegios, algunos, van implantando protolos contra el acoso, pero estamos oyendo muchos casos en los que se lavan las manos, no actúan a tiempo o intentan quitarse el problema de encima.
¿Tienen la culpa los profesores? ¿Los colegios? ¿Los padres?
Las situaciones que nos llevan ante el acoso o el abuso no están limitadas al ámbito de lo escolar.

Esto es cosa de todos, todos somos responsables y todos somos la solución si nos concienciamos.
Estamos creando una sociedad más deshumanizada cada vez, una sociedad en la que primamos lo productivos que somos ante lo afectivo. Un mundo en el que nos bombardean desde todos los sitios que debemos ser los más guapos, los más musculosos, los más exclusivos, los más in, los más cool, los más modernos, los más listillos (pero no los más inteligentes ni los más cultivados), los que más ganan, los más espabilados... pero nos olvidamos de que ante todo deberíamos aspirar a ser buenas personas y a ser felices.
La empatía, eso se inculca poco, y debería ser uno de nuestros pilares, simplemente ya desde la biología, el instinto de conservación de la especie.

Demasiada competitividad en todo, en los colegios también.
El alumno de la semana, esto vi hace poco en uno que visité. Y había fotos del alumno de la semana en el pasillo (de infantil), luego me dijeron que valoraban el que más había aprendido (repito, en infantil).
Ya ni hablamos de los espectáculos que se montan en partidos escolares de vez en cuando por parte de los padres.
Tenemos que ser los primeros, el segundo puesto es una mierda, el tercero para deprimirse, y detrás de eso, putos losers.

Así estamos enseñando a valorarnos.

Competición por encima de colaboración. Eso es nuestro mundo. Y desprecio por el que no da la talla en lo que sea.

Los mensajes publicitarios aprovechan los peores aspectos del ser humano para vender: Codicia, vanidad, envidia...

Las parrillas televisivas están llenas de concursos de los más variados talentos en los que se machaca hasta lo inhumano al que pierde, o al que es distinto. Y todo esto comentado en tiempo real en RRSS. "Fulanito es un llorón y se merece que le echen" "Fulanita es una zorra manipuladora y encima tiene el pelo de rata".
Esto nos lo podemos encontrar en twitter en cualquier emisión de estos programas. En los de adultos, pero también en los de niños. Adultos despellejando niños en las RRSS, tirados en el sofá comiendo patatas fritas. Y nuestros hijos están a nuestro lado.
Y los niños aprenden lo que ven. Y luego nos echamos la mano a la cabeza porque a un niño de la clase del nuestro le roban el bocadillo por gafotas.

El escarnio del chaval del león come gamba fue muy divertido. Para escojonarse vivo. Le hicieron una crítica muy constructiva delante de todo el país. Y lo comentamos, y echamos más leña al fuego. Súper divertido. Y todo por arañar para la próxima emisión unos pocos cientos de miles de euros a los anunciantes enseñándoles las audiencias de la semana.

Quizás sea el momento de reflexionar sobre qué estamos construyendo, parar y poco a poco, acto a acto de cada uno de nosotros, reconstruir.

En las altas esferas, Congreso, o empresas públicas, por ejemplo, tenemos a diario situaciones ejemplarizantes. Todo un mundo de valores por descubrir.

Los críos ven las noticias, aunque sea de pasada. Nos escuchan comentarlas. Sus pequeñas esponjitas cerebrales asumen todo lo que les rodea. Quizás les estén llegando mensajes equivocados.

Me pongo en el lugar de esos padres y se me estremece el alma, me tengo que aguantar las lágrimas imaginando el dolor que tienen ahora y el que les acompañará ya para el resto de sus vidas. Sillas vacias en Navidad o nietos que ya no conocerán... Porque alguien decidió que era mejor que ellos y podían hacer lo que quisieran.
Y me pongo en el lugar de los padres de un acosador y del mismo modo me estremezco. Cómo no hemos podido evitarlo, cómo no hemos podido verlo... Supongo que a poca empatía que tengan tiene que ser terrible también, descubir que tu hijo es responsable de algo así. Pero ellos pueden arregarlo.
Los otros padres ya no.

En casa tenemos el importante papel de educarles en el respeto, en la igualdad, en la diversidad, y sobre todo en la empatía.
Recuerdo que de cría cuando veía algún tipo de abuso aprendí a no respaldarlo (sí, aprendí, porque yo también pude ser cruel en ocasiones) pensando en cómo se sentirían los padres de esa persona si supieran que a su hijo/a le estaban dejando de lado. Y me los imaginaba contentos, preparando el bocadillo del almuerzo con todo el amor del mundo, y dando un beso al dejarles en el cole, igual que hacian conmigo y simplemente me ponía en su lugar.

Pero también tenemos que darles las herramientas para aforntar este tipo de situaciones si llegan a pasarles a ellos, o a otros. Que sepan que nos pueden contar todo, que pueden confiar en nosotros y que nada es tan horrible como para que unos padres les pudieran dar la espalda.

Hoy he leído esta noticia, y cientos de comentarios a ella en los medios y en las RRSS. Salvo algún capullo insensible (que siempre lo hay, y así vamos), me ha entristecido leer casos de padres y abuelos que ahora mismo están en la sitaución de que sus peques están siendo acosados, y especialmente me ha llegado al alma la voz de una madre que decía que había tenido que contar a su hija que nadie iba a ayudarla, porque no estaba encontrando apoyo. Imaginad el desgarro de decirle a tu pequeño que sólo puedes confiar en tus padres. Pero también se ha visto como el mensaje de horror y necesidad de hacer algo era unánime.
Ojalá el mensaje que guardaba Lucho no caiga en el olvido colectivo.


Somos todos culpables y cómplices. Podemos pararlo todos. Tenemos que querer pararlo todos.








jueves, 24 de septiembre de 2015

La moda de los rincones de lectura

Desde que pinterest y la moda por lo cuqui entró a nuestras vidas, parece que somos esclavos de las cosas bonitas y nos pegamos buena parte de nuestro tiempo de navegación buscando ideas e inspiración para cualquier asunto.

No está mal, lo cierto es que se nos abren posibilidades hasta ahora limitadas a nuestra sola imaginación y gusto, pero a veces se nos va el tema de las manos.
Ya no solo en todas las casas hay una mesa auxiliar Lack, sino que en todas las casas tenemos una Lack tuneada para que sea cuqui.

De entre todas las ideas de decoración que pululan por ahí, una de las más llamativas es la de los rincones de lectura para niños.
Confieso que yo caí en el encanto de estos rincones y explore posibilidades tanto en Instagram como en Pinterest, pero estoy viendo que se está convirtiendo en una obsesión (y que no se me mosquee nadie) para algunas progenitoras que ansían que sus nenes lean y lean.

Llegados a este punto me paro y pienso. ¿No se nos va de las manos? Son rincones bonitos bonitísimos, sí, y hay fotos monerrísimas (no sé si he puesto bien la palabreja inventada ad-hoc para cosas cuquis, ese es otro tema del que podríamos hablar otro día), pero realmente son necesarios para aficionar a un niño a la lectura?

Visto en Pinterest


Soy lectora compulsiva, y bastante precoz, y jamás tuve un rincón de lectura. Bueno sí, lo tenía, como todo hijo de vecino...

La primera pega que veo es que acaba siendo muy de postureo de cara a las visitas cuando estás dando más importancia al sitio en sí que a la acción de leer. Me explico. Con tanta perfección acabas dando prioridad a lo estético antes que a lo práctico, a la parte de exhibición antes que a la lectura en sí.

Cuando se pregunta a expertos qué hacer para que un niño tome interés por la lectura muchos mencionan el proporcionar un lugar adecuado. Este lugar pasa por que el niño tenga acceso fácil a los libros, que los pueda coger él mismo sea cuál sea su estatura. Pero ¿para esto necesitamos "construir" un rincón de la casa a este próposito?
¿No vale con dejar los libros en los niveles de las estanterias a las que llegue? ¿Y no vale enseñarle que cuando quiera coger un libro que no alcance mamá y papá están disponibles para hacerlo?

Muchos de los rincones de lectura que vemos por ahí están preparados para mostrar las portadas y dejarlos en exposición.
Yo tendría que vivir por lo menos en Buckingham Palace para poder colocar así mis libros. Y mucha gente. Con esta modalidad de rincón nos quedamos sin espacio para libros en dos días. (Además me sigo resistiendo a los ebooks, y mi afán acumulativo de libros sigue creciendo...).
Por otra parte de esta forma estamos dando muchísima importancia al exterior del libro, más que al interior. Y está más pensando para los álbumes ilustrados que para otro tipo de libros, y sí, todos tenemos álbumes, y estamos en una época de esplendor en los libros ilustrados con verdaderas joyas, pero también tenemos libros sin ilustraciones o libros con ilustraciones pero con muchas páginas que no es práctico colocar de este modo.
Además hay libros con ediciones feas pero con buen contenido que no vale la pena poner en escaparate.

Los niños crecen e irán teniendo más libros de estos últimos. ¿Tendremos que desechar el rinconcito cuqui?

Otra cuestión, la comodidad. Veo que muchos de estos rincones se completan con cojines tirados por el suelo. Cuqui, sí. ¿Práctico? No mucho. Y si tienes perro ya ni te cuento...
Además dar tanta importancia al entorno no lo veo tan esencial. Cuando te sumerges en un libro te sumerges del todo y el entorno se desdibuja. No es tan importante que sea bonito.

Creo que lo que hay que potenciar es que toda la casa sea un rincón de lectura. Esto es como otros menesteres (¿Por qué restringir algunas actividades sólo a la cama cuando hay tantas posibilidades?).
Se puede leer en cualquier sitio, donde nos guste más, donde estemos más cómodos, donde en ese momento haya menos ruido, donde acostumbre a echarse el gato para que nos caliente los pies mientras, en la terraza al solete en primavera, en la cocina si nos han invadido el salón, en el baño, en la bañera, en la cama o en el sofá.
Y fuera, claro. Acabamos leyendo en el metro, en la sala de espera de los médicos, en un prado, en un parque...

Y esta será una de las claves que ayudarán a que nuestros hijos lean, que vean que el mundo es un rincón de lectura y que nosotros leemos en cualquier parte, porque el ejemplo es lo que más cuenta.

jueves, 14 de mayo de 2015

The Knick. Medicina vintage

Una de las últimas series que he visto, y la que más me ha gustado desde que acabé True Detective, y que no puedo dejar de recomendar es The Knick.
Ambientada en un hospital neoyorkino a principios del siglo XX, dirigida por Steven Sodebergh y protagonizada por el guapérrimo Clive Owen en el papel de un prestigioso cirujano.
 
Pero que nadie se espere un Anatomia de Grey, y mucho menos un Hospital Central patrio. 
Estamos ante una serie bastante cruda, pero muy buena.
 
El primer capítulo tiene un arranque de los de dejarte muerto en el sofá. De hecho cuando vi este primer episodio pasé gran parte de esta introducción sin mirar la pantalla y luego dejé la serie para más adelante.
Estaba embarazada de no muchas semanas y no era el momento, aunque luego me la vi entera casi de tirón al final del embarazo.
 
¿Por qué no era el momento entonces? Porque comienza con una cesárea, pero si no habéis visto la serie imaginad, una operación de este tipo en un quirófano a principios de siglo XX. No doy más detalles, mejor verlo.
Estando en mi estado, me interesó (y me sobrecogió) mucho la trama de las cesáreas, se repite en varios capítulos, ya que están intentando dar con la forma de que un embarazo con placenta previa llegue a buen término. Algo que en la actualidad se tiene totalmente controlado y las cesareas se ven incluso como una cirugía de trámite (y para nada lo es)
 
Para mi es lo mejor de la serie, el hacerte entrar en situación y ambientarnos en la época, la verdadera protagonista de la trama. Para los que somos ajenos a las profesiones de las ciencias de la salud, la historia de la medicina nos queda un poco lejos y muchas veces nos olvidamos de que hace 4 días, la mayoría de procedimientos actuales no estaban ni imaginados.
Se la recomendaría ver a todos los antivacunas por ejemplo. Nos recuerda que no hace tantos años (y mis abuelos, supongo que como muchos de los vuestros, nacieron y vivieron en esos años) la gente se moría de enfermedades que ahora ni nos preocupan, o que las enfermedades mentales se creía que estaban causadas por infecciones, transfusiones que no funcionaban (lo del RH como que no lo sabían), o que no existían los aspiradores (de sangre) en los quirófanos. No tenían ni luz...
 
El quirófano en The Knick
 
 
Porque The Knick conjuga muy bien el fondo documental con la trama. 
El hospital en el que transcurre la historia se inspira en el real Knickbocker, de Manhattan. A lo largo de la primera temporada vemos como se incorporan a la medicina avances como la electricidad, los rayos X, y también podemos echar en falta algunas "ayuditas" que ni se usaban aún entonces, los antibióticos
 
Es también una muestra bastante detallada de la sociedad de entonces: el racismo (uno de los protagonistas es un médico negro que no tendrá nada fácil incorporarse al equipo a pesar de contar con experiencia y con la recomendación de uno de los dueños del hospital. Es hijo de un matrimonio del servicio doméstico), el machismo y el papel de la mujer entonces, la corrupción, el tráfico de cuerpos, los prejuicios y la moralidad de entonces...
 
A todo ellos contribuyen los personajes principales, que están muy bien construidos y contamos con un gran abanico de muestra: 
el director corrupto, la monja abortista, conductores de ambulancia (con caballos) con sobresueldos dudosos, cirujanos adictos a la cocaína, envidias y rivalidad entre médicos, romance y sexo entre médicos y enfermeras...
Las historias personales también enganchan, aunque quizás queden en segundo plano, supeditadas a la época.
 
La serie está muy bien ambientada y respiramos el aire del Nueva York de entonces, una ciudad nada luminosa y un poco claustrofóbica. A esto ayuda la banda sonora. Totalmente anacrónica. En el primer capítulo me descolocó mucho, pero a medida que ves la serie te acostumbras e incluso la echas en falta en alguna ocasión y casa muy bien con el contenido.
 
No quiero contar mucho, porque es mejor verla, así que si podéis, la recomiendo.
Son solo 10 episodios en la primera temporada, se ven en un pispás y llegáis a tiempo para la segunda, que se emitirá en otoño de este año. 
The Knick ha obtenido reconocimiento, como la nominación de Owen en los Globos de Oro como mejor actor de serie dramática, o el premio a la mejor serie dramática de los Satellite. Aunque en España ha pasado bastante desapercibida
 
¿La habéis visto?

jueves, 26 de marzo de 2015

"Con los potitos industriales nuestros bebés comen mejor que nosotros" ¿En serio??

Hoy he podido ver un folleto distribuido en una farmacia (sí, farmacia, ni en buzón ni en revista, en farmacia) que me ha recordado por qué en muchas ocasiones tengo objeción de conciencia dedicándome a lo que me dedico, el marketing y la comunicación.

El folleto es este:



Es de una marca de comidas infantiles, y en este caso nos habla sobre los potitos.

Es muy tramposo, por varios aspectos. No lo llega a decir, pero a través de la foto podemos intuir (o nuestro cerebro se encargará de asociarlo), que la comida para nuestros bebés preparada en casa y los tarritos infantiles industriales están en guerra y que uno es mejor que otro.
Y la guerra la gana ya sabemos quién.

Pero no lo dicen con palabras, quizás para evitar ataques si la cosa fuera demasiado descarada.

A continuación, ofrecen un listado de las múltiples ventajas que tiene un tarrito industrial de esta marca sobre, suponemos, nuestra comida preparada con productos adquiridos en fruteria, carnicería, etc.

Están libres de Bisfenol A.
Hombre, gracias por el detalle. Y aquí añaden efectos beneficiosos, pero ojo, estos efectos son los que harían el uso de BPA, entiendo, no el tarrito en sí. O sea, evitar diabetes, enfermedades cardiovasculares, etc. Y obesidad, claro.

No faltan las alegaciones sobre que son súper naturales, que pasan todos los controles habidos y por haber, que no añaden sal ni azúcares, que si los certificados ISO varios, que previenen la obesidad infantil, cero conservantes, bla bla bla...


El slogan, claro, no podía ser otro. "Nútrele bien". Y la palabra salud.
Ahí, apelando a nuestra responsabilidad de padres que debemos velar por la salud de nuestros hijos. "Nútrele", imperativo. Y "bien", no seas negligente y compra nuestros tarritos.
El término salud además se refuerza con la primera frase: "... hasta su llegada a la farmacia". Lugar en el que asociamos que lo que se vende es para nuestra salud, y lugar en el que hemos visto este panfleto.

Si está en la farmacia es que es verdad, y en serio, y sano. Claro.

 Que muy naturales, sí, pero anda ya, ¿los habéis probado? Los de pescado huelen asqueroso. La comida de mi gata tiene mejor pinta y huele más sabrosa.
Los de carne no tienen gusto a carne lo mires por donde lo mires. El de manzana sabe igual que el de pera...
Lo siento, pero yo no me lo trago (literal).

El tema de que las proporciones estén controladas por expertos en nutrición como argumento... pues no sé. En las listas de alimentación de algunos pediatras me da un poco de risa el 50 gr de pechuga,  30 dejamón, 50 cl de leche..
Nunca he usado una balanza para hacer los purés, ni para preparar mi comida, así que esa apreciación me queda también extraña.

La de traca es la última.
Con estos potitos nuestros tiernos infantes resulta que comen mejor que nosotros.

¿Mejor en calidad nutricional?  ¿Mejor en sabor? ¿Mejor en todo?

A los potitos no les niego ventajas, sobre todo la nula rápida preparación: pueden venir muy bien en ocasiones puntuales, pero elegirlo como única fuente de nutrición, pues personalmente no tengo ninguna duda.

Yo a mi hijo mayor no llegué a darle muchos potitos, compré de vez en cuando para "emergencias", días en que no te ha dado tiempo, o en viajes (a pesar de cargar donde fuera con la babycook para cocer y triturar a gusto). Si yo como cada vez menos comida industrial, ¿por qué se la voy a dar a ellos? Además mi hijo enseguida mostró interés por nuestra comida y además tenía dientes desde muy pronto, con lo que los purés los alternamos con trozos casi desde el principio.
También para que se fuera acostumbrando de verdad a todos los sabores y texturas.

Pero recuerdo con claridad el último potito que abrí. Y es que el crío me lo dejó bien claro.
Estábamos en Asturias de vacaciones, con un añico recien cumplido. Aunque ya iba comiendo lo que comíamos nosotros y de postre siempre tenía su leche preferida (la mía), para "por si acaso" llevaba algún potito. Un día en un restaurante pedimos fabada, de la completa. "Para el niño, ¿me puede calentar este potito de merluza?"
En la mesa ya la fabada y el potito. Y mi hijo fue capaz de expresar (aunque aún no hablaba apenas), pero bien clarito, "el potito merluza pa ti maja, yo quiero fabada"

Y adios tarritos. Nunca más. Pa qué.  

martes, 13 de enero de 2015

jueves, 8 de enero de 2015

Sobre alergias alimentarias

Creo que por aquí no lo había contado, pero soy uno de los 1.4 millones de españoles diagnosticados con una alergia alimentaria.

Las alergias a alimentos no dejan de crecer, y realmente si la sufres es algo que te condiciona bastante la vida diaria.
En el blog de Las mamás de con peques en Zaragoza, escribí no hace mucho un post sobre la nueva reglamentación de etiquetado, que ayudará a los alérgicos a comer con más tranquilidad fuera de casa.

Os dejo el link, parece que este tema de las nuevas etiquetas no está siendo demasiado difundido, ya que aunque afecta, entre otros, a restaurantes, bares y demás, hasta la fecha no se está notando su entrada en vigor.

Nadie estamos a salvo de tener alergia, se pueden presentar en cualquier momento de la vida (en mi caso fue después de los 30), así que es problema de todos, aunque parezca que sólo nos interesa a nosotros, pero es un tema de salud. También interesa si tienes un negocio de restauración, ya que, como digo, no está siendo suficientemente publicitado.

Sin más, os dejo el enlace:

Alergias y nuevas normas de información alimentaria en restaurantes  y bares

jueves, 6 de noviembre de 2014

Comprar online. Cuando hay problemas.

Llevo trabajando en el entorno de internet desde el siglo pasado, es un medio en el que me encuentro cómoda y que me conozco bastante, por eso me sorprende que me digan, como hace poco una amiga, que no se atreve a comprar online porque timan.

Sí, hay timos, claro, como en la calle. Pero la mayor parte de los negocios online son fiables, y cuentan con una mayor o menor calidad de atención al cliente. Hay de todo, pero como en las tiendas físicas.

La primera vez que compré por internet fue un dominio. Recuerdo cierto reparo a la hora de insertar el número de tarjeta. Pero fue hacerlo y un mundo se abrió ante mi. ¡Qué cómodo y qué sencillo era! Sólo tenía que tener anotados los datos de la tarjeta a mano (para evitar tener que abrir el bolso cada vez) y hale, ¡a gastar!
Pronto comencé a comprar de todo: los billetes del tren para volver a casa los fines de semana (renfe.es, una de las pioneras y a día de hoy sigue siendo tan patatera...), ropa, incluso el súper. Al principio compraba en dos que ya no existen en España (sí en otros países), porque eran versiones totalmente aparte de los súper "físicos". Ya ni me acuerdo cómo se llamaban, una era Oopshop o algo así, de Carrefour, la otra era de Alcampo. Creo recordar que cuando desaparecieron estuvieron una temporada que no hacían venta online, con los años volvieron, pero ya con sus marcas de siempre.

Mucha gente me decía que cómo me atrevía, y en cierto modo lo veía normal. Hablamos de hace 14, 15 años, por eso me sorprende escuchar los mismos razonamientos hoy en día.

En todo este tiempo he tenido pocas malas experiencias, y de momento ninguna de engaño, más bien de mala atención, pero son las menos. Casi siempre va todo rodado, recibo los productos a tiempo (y si no es así suelen avisar y disculparse), lo que me entregan  es lo que he pedido, no me cobran de más, etc etc.
Sobre todo las tiendas online de pequeños emprendedores, suelen ser las que más miman la atención.

He dejado de comprar en alguna por líos con los envíos. Llevaba años encargando todo lo de fotografía a miPix .com, pero después de varios casos de retrasos en entregas injustificados y una mala atención a mis quejas dejé de comprar allí. Una pena, porque durante unos años fueron buenísimos tanto en calidad como en rapidez en entregas. (creo que los adquirieron).

Sin embargo ultimamente he tenido dos pequeñas pegas que sirven de ejemplo como calidad o no de la atención.

La primera, muy buena. La segunda, pues bueno, no llega a ser culpa de ellos, pero no volveré a comprarles determinados productos. Os cuento.

Caso 1. Disney Store.
En mañoland (Zaragoza) teníamos una tienda Disney super chuli en la calle más céntrica de la ciudad. Una tienda en la que me gustaba mucho entrar y "picar" aunque no lo tuviera pensado. Hace unos meses la cerraron, por política de potenciar la tienda online.
Me gusta mucho comprar online, pero en este caso prefería hacerlo físicamente, sobre todo porque la mayoría de las veces entraba sin mucha idea, pero con algo salía.
Llegó el cumple de mi hijo y buscaba un Rayo McQueen a control remoto, lo compré allí, online. Menos mal que iba con tiempo porque los plazos de entrega son de una semana. Pero llegó a tiempo, y correctamente. Viene desde UK, no desde España.

Al cabo de los días vi que las pilas se agotaban sorprendentemente pronto, no duraban ni un día, así que les escribí para preguntar si era normal. Simplemente eso, nada más. Un par de días después recibí su contestación mediante email. Decía algo así como que lamentaban que nuestra experiencia con Rayo no hubiera sido todo lo mágica que se esperaba, y que confirmara mi dirección de entrega y me mandaban uno nuevo.

Ni siquiera me pedían que devolviera el defectuoso. Y efectivamente, una semana después teníamos a Rayo de nuevo en casa, y esta vez funcionando.

Tiempo de respuesta a mi mail: más que adecuado. Solución dada: satisfactoria. Mi hijo contento y yo gratamente sorprendida. ¿Volveré a comprar? Sí, está claro.

Caso 2. Vente Privée.

Una de las primeras tiendas de venta flash que llegaron a España. He comprado un montón, y me inscribí hará diez años. Nunca he tenido problema, hasta que lo hubo y con algo en lo que no había caido.
Compré un centro de planchado, buena marca, buen precio. A más del 50 % de pvp en tienda. Todo bien hasta que a los 6 meses dejó de funcionar. Obviamente aún estaba en garantía, así que con mi factura me puse en contacto con el servicio técnico de la marca en España.
Me contestaron en un par de horas. Lo sentimos, pero no nos hacemos cargo de esta garantía porque sólo cubrimos las ventas en España.
Claro, vente privée es francesa, y así está indicado en su web. Ni se me había ocurrido, culpa mia también.
Siguiente paso, a través de formulario en web me pongo en contacto con ellos y expongo mi problema. Acuse de recibo y a esperar.
Pasan los días y no contesta nadie. Me parece raro porque alguna vez he contactado con ellos y suelen ser rápidos contestando.
Vuelvo a contactar.
Nada. Ya dos semanas.
Me voy a twitter y escribo tuit a la cuenta en España. Me contestan que miran a ver qué ha pasado con mi pregunta. Pasa el tiempo, no respuesta.
Vuelvo a escribir tuit. No contestan pero me llega mail entonces con solución.

Y aquí está la solución: tengo que enviar el centro de planchado a Francia por mi cuenta, me dan la dirección del servicio técnico de allí, y tengo que guardar factura de todos los gastos que se deriven de este envío (y posterior vuelta, claro), con esos gastos me darán cheques regalo para gastar en vente privée.

Lo siento, pero no me convence. Primero, el engorro de enviar fuera de el país un paquete voluminoso. Segundo, adelantar gastos aún estando en garantía. Tercero, no quiero un vale, quiero que me paguen esos gastos. Cuarto. Tiempo de respuesta al problema, muy deficiente. Dos semanas.
Conclusión, no volveré a comprarles. Y tampoco compraré electrodomésticos o similares, artículos voluminosos y que pueden ser susceptibles de echar mano de la garantía en ninguna web que esté fuera de España sin leerme bien a fondo las condiciones de garantía.
No merece la pena el engorro si hay problemas.

Al final me he comprado otro centro de planchado. Echando cuentas me salía mejor y encontré buena oferta. Además no puedo estar sin plancha tanto tiempo y ya habian tardado dos semanas en contestarme algo...

Lo que más me fastidia es que haya sido en algo de obligado gasto. Porque a mí lo de comprar planchas, vamos, me apasiona... :-)

Ahora tenemos dos Rayos (aunque uno no funcione muy bien). También tengo dos planchas, pero eso ya no mola tanto.





jueves, 28 de agosto de 2014

Mamás añosas

- Riesgo por madre añosa-, leí en un informe ginecológico de una colega hace unos años.
-¿Y esto?
- Nada, que en cuanto pasas de los 35 te ponen ya la etiqueta esa y te controlan más.

Yo tenía 33. Con pareja, pero viviendo en otra ciudad (y trabajando, los dos en trabajos que nos gustaban y bien remunerados), pagando aún un crédito de un master, viviendo de alquiler en un minimini ático en la capital. Lo de los hijos aún no me lo planteaba para ya, pero lo tenía en mente. Siempre he querido y en ese momento tenía una pareja con la que sí tendría descendencia.

El tema me dejó un poco mosca, pero tampoco demasiado, en mi círculo más cercano tenía gente que había sido madre ya hacía tiempo y gente que aún no, así como otras que empezaban entonces.

Al final yo he sido madre después de los 35, pero he tenido suerte y el término añosa se ha quedado en desuso. Quizás porque se usaba ya demasiado. Mejor, porque por diversas circustancias, el segundo viene aún más tardío (oh, qué escándalo y qué terrible)

Autoretrato de servidora a pocos días de dar a luz


Llevamos años leyendo que las mujeres retrasan cada vez más la maternidad. La mayoría de las veces la explicación se centra en el mercado laboral. Que si estudias y quieres un trabajo bueno, que si paras pronto luego no llegas a súper ejecutiva y así no queremos...
Razones que tiran a egoistas y que recaen plenamente en la parte femenina de la pareja.

Y empezamos con las culpas. Y con los juicios.

"La famosa X, mamá a los 45" Hale, y todo el mundo (o mucha parte) a echarse las manos a la cabeza. Que si podría ser abuela, que vaya egoísta, que si no lo podía haber pensado antes, que si pobre crío con una madre tan mayor...

Me niego, no quiero entrar en ese juego. No quiero juzgar a nadie porque en un momento dado de su vida fertil se ha quedado embarazada. Primero, la naturaleza nos permite, nos condiciona, a ser madres hasta la menopausia. Cierto que la fertilidad va disminuyendo, pero no acaba hasta entonces.
No es nada antinatural. Además, siempre ha habido madres tardías, las circustancias puede que fueran distintas, como todo en la vida, vamos cambiando.

La frase éramos pocos y parió la abuela, de algún sitio viene. De la abuela que con 40 tacos y aún fertil tenía otro nene. ¿Nadie tenía amigos, o vosotros mismos, con tíos de vuestra edad?

También estamos alargando la esperanza de vida, los 40 son los 30 de antes, vivimos más. Pensemos en el siglo XIX, con 20 años eras un joven señor mayor.
Yo me miro al espejo, y lo siento, pero no veo a una abuela. Me sigo pareciendo mucho a la de hace 20 años. Que sí.

Las razones para tener hijos en una edad u otra, son muy distintas y nadie tiene derecho a juzgarlas. No tener pareja, no sentirse preparada, no querer dejar un trabajo, no poder dejar un trabajo, pareja que no quieren hijos aunque tú sí, motivos económicos, abortos, infertilidad, enfermedades no reproductivas pero que afecten de alguna forma, tener que cuidar a algún mayor, querer acabar los estudios, o tenerlos antes de empezar a trabajar, la conciliación inexistente... Puede haber tantas razones como mujeres, ¿por qué encontramos juicios tan a la ligera?

Tampoco se libran las del caso contrario. Si eres muy joven te van a criticar por delante y detras. Te van a decir que si estás loca, que no vas a vivir la juventud, que nunca tendrás un buen trabajo... Y así.
Pero casi siempre las criticas son para nosotras, las mujeres.

Como he dicho antes, en mis círculos más próximos hay tanto madres que lo fueron muy jóvenes como otras que lo hemos sido más mayores, y algunas que han sido en una edad ideal para los comentaristas de vidas ajenas (sobre 27-30 parece ser que la peña se queda más tranquila con tu edad de parir). Tanto unas como otras han tenido ventajas y desventajas. Como todo en la vida lo que hay que hacer es lograr aprovechar al máximo las circustancias, sacar partido a lo mejor y contrarestar lo peor.

A veces lees  razones que demonizan la maternidad rozando los 40 con frases que dan risa: las mayores no juegan en el suelo con los niños, no les llevas el ritmo, no vas a entenderles...

Sigo siendo ágil y me tiro al suelo cuanto haga falta, conservo la capacidad de disfrutar con el juego (y espero seguir así, tengo grandes ejemplos en mi familia), me puedo poner en el lugar de los más pequeños sin ninguna dificultad, todavía disfruto como una enana en los parques temáticos y sigo pensando que soplar por una pajita en el vaso de coca-cola es divertido.
¡Aún tengo abuelas!! Camino de los 100 años.
Tengo la madurez suficiente para ser madre y no amiga de mi hijo, aunque me lo pase muy bien con él. Todavía me acuerdo de cuando tuve 15 años y los recuerdos bien frescos para poder aconsejar (y que no me hagan ni puto caso y comprenderlo).

Soy madre porque he querido. Igual que otras de mi misma edad,  lo mismo que otras de 20 y otras de 33. Y lo intento, como todas, hacer bien todos los días, y sufro lo mismo que todas por las noches sin dormir. Disfruto lo mismo que todas con las ocurrencias del mini.
¿Y tú qué tienes qué decirme al respecto? ¿Me vas a llamar madre añosa?

Ni siquiera tengo canas.

Aunque pensándolo bien, tampoco impide eso para nada :-)

Mi abuela siempre dice que ella cuando tuvo a mi madre prefería chico, sólo por una razón: "Tienen la vida menos complicada"

A estas alturas y seguimos igual...
Mi primer embarazo, de madre añosa





lunes, 14 de julio de 2014

Conversaciones de niños en el parque (o adultos mini)

Ayer en el parque no pude evitar escuchar una larga conversación entre dos críos que tendrían como mucho 6 años. Un niño y una niña.
Era ya tarde, casi hora de cenar, no quedaba casi nadie y mi hijo se empeñó en estar un rato más. Después de un rato jugando en columpios y sube-y-baja, al final fijó la vista en el tobogán.

En lo alto, una niña, cara angelical, pelo largo suelto, fingía hablar por teléfono con otro niño de su misma estatura y edad. Cara de pillo-bueno, gafas y pelo revuelto. Sus madres en un banco, alejadas, hablando tranquilamente de sus cosas.
Mi hijo no se atrevía a decirle a la niña que se quitara que quería bajar así que se quedó a mitad escalera y enseguida quedó fascinado con la conversación que llevaban los dos niños mayores que él.

El padre de mi criatura y yo nos quedamos cerca, sin intervenir, y empezamos a flipar un poco con la cháchara de la pareja. Al principio era todo un juego, la niña era la reina de "chicalandia" y por teléfono hablaba a su "enemigo" (así le llamaba) y le contaba que no podía acercarse a su reino, ya que sólo se permitían chicas.
Un derroche de imaginación y verborrea infantil muy divertido. él le decía que tenía un arma y haría lo que quisiera, ella le contestaba que eso no era un arma, que era una simple pistola y no podía nada contra ella. Entonces gritó que como se acercara "le cortaría su asquerosa cabeza".

Padre-criatura y yo nos miramos y comentamos que quizás había leído ya Alicia en el País de las Maravillas y se había quedado con la reina corta-cabezas...
Entonces la niña bajó y se fue a perserguir al niño, estuvieron corriendo por todos los columpios un buen rato, hablándose a gritos (imposible no oirles) y jugando.
El juego fue subiendo en grado, uno y otra se iban contando qué se iban a hacer si el uno invadía el territorio de la otra.
"Mandaré un ataque de soldados zombies que te devorarán", "Ey, enemiga, atrévete a matarme","Pues yo voy a traer una sierra y te cortaré los brazos", "Voy a prender fuego toda tu ciudad", "Traeré a mis robots asesinos", "Me comeré tu cerebro"...

Yo ya estaba entre muerta de la risa y escandalizada, pensando en qué dibujos animados estaban viendo esos críos para tener esas ideas tan brutas y sangrientas.
En eso, la niña sube corriendo al tobogán y se queda arriba, "no me atraparás", y el niño sube corriendo detrás y a un centímetro de su cara le espeta a grito pelao: "Asquerosa reina, voy a pegarte un tiro en la cabeza!!".

"Un niño republicano", dice mi marido... No sabemos si reirnos o llorar.
Comentamos que nosotros también jugábamos así, que si las historias de indios y vaqueros también eran muy bestias, pero que no les acabábamos de ver el sentido real de las historias (pasé mi infancia aterrorizada ante la posibilidad de que los apaches vinieran a Zaragoza a cortar cabelleras, creo que no se me pasó el miedo hasta que vi en el cine Bailando con Lobos).
Y sí, puede ser, pero tan pequeños y esas formas de jugar y esas expresiones tan violentas?

Después de eso se tranquilizaron y se fueron a los columpios, frente a frente, columpiándose  de lado a lado, empezaron a hacerse confidencias ya en un tono un poco más normal.

Mi hijo pierde el interés y vuelve al tobogán. Nosotros con él. Pero al rato se cansa y vuelve a cotillear a los dos mayores, se les planta delante y les escucha. Ellos le ignoran por completo (lógico, es un enano), y yo voy a buscarle, cuando llegó alcanzó a oir la conversación, la niña es la que más está hablando, lleva un rato y el otro la escucha. "Yo lo que quiero es estar con un hombre que me quiera, como Fulanito, que viene a mi clase y me regala flores todos los días",

¡Toma!

"Bueno, cariño, vámonos a casa", mi hijo que dice que no, está súper-interesado en la conversación. La niña sigue con su monólogo sobre el amor, le importa un pito que esté yo al lado tirando de mi niño. "Mira, además es que hay que hacer cosas a veces para que te hagan caso, yo a Zutanito le enseño todo cuando voy a su casa y entramos a hacer pis al baño, le dejo que me vea todo el..."

La última palabra fue ya la que me negué a escuchar aunque la oí. "Nene, vámonos y te compro un calippo". Ante eso mi hijo pasa de los dos críos y se viene. El día anterior cumplió 3 años, pensaba que me quedaban unos cuantos años para estas cosas, no solo 3.

¿O aún puedo hacer algo para que tenga una infancia larga y divertida?

martes, 13 de mayo de 2014

Visita a Faunia

Tengo un dilema con las actividades en las que los "protagonistas" son los animales. Por una parte me horroriza la utilización de seres vivos para hacer negocio, aunque en algunos casos son también una buena oportunidad para conocer un poco más la naturaleza en esta vida tan artificial que llevamos.
Tengo claro que no me gustan los circos con animales, ni los espectáculos taurinos, incluso los tipo encierro no es que me parezcan bien, pero sobre los zoos y parques de naturaleza tengo sentimientos encontrados.
Este fin de semana llevamos a mi hijo a Faunia. Desde que lo inauguraron tenía ganas de ir, entonces aún vivía en Madrid, pero no encontré el momento de visitarlo y lo tenía pendiente. Aprovechando que ahora me toca más los plan con niños que otros, fuimos en unas mini vacaciones.
Cuando abrieron Faunia la promoción prometía algo más que un zoo. Un entorno en el que los animales estaban en su hábitat, con mucho cuidado y respeto, un parque biológico, con varios ecosistemas.
Mi impresión tras la visita difiere ampliamente de la idea que me había hecho en la cabeza (o la que me habían vendido).
El parque es grande sí, pero albergar tantos ejemplares se hace pequeño. Los hábitats recreados son bastante diminutos, sobre todo los que están en interior, como la sección "misterios bajo tierra" por ejemplo. Allí los bichos están metidos en vitrinas, no tan pequeños como una pecera, pero tampoco mucho más. Me produjo verdadero agobio ver un grupo de murciélagos en un espacio de más o menos 5 metros de largo y 3 de ancho.
Los cocodrilos (menos mal que son muy poco activos cuando no comen) tienen un espacio para cada uno similar al que podemos tener nosotros un día de agosto en alguna playa mediterranea. Ni sitio para la sombrilla... 
Los canguros están al aire libre, y según lo que se promociona parece que van a tener un amplio espacio para saltar a gusto, pero no, un vallado bastante pequeño. El pobre panda rojo aún tiene suerte y goza en exclusiva de un pino para él solo, pero en un espacio cerrado muy pequeño.
Y así todos... Curiosamente, los que más espacio tienen son los dinosaurios. Si esos bichos inertes, por alguna circustancia mágica cobrarán vida, tendrían algo más de espacio para correr que sus colegas no extintos.
No es un parque para los animales, es un parque para "sacar perras".
Máquinas expendedoras de refrescos y snacks por todos los lados, actividades adicionales todas de pago (hasta el paseo en pony), venta de piensos y diversas comidas para alimentar a los patos, cabras y demás, hábitats temáticos que desembocan en tiendas (súper divertido si vas con un niño pequeño, rabieta al canto al salir de ver los pingüinos porque te das de morros con un estante lleno de patatas fritas, helados y golosinas varias...), cochecitos de alquiler (a 11 lauros) nada más entrar al parque (bien visibles para comenzar la visita con otra rabieta).
Las fotos con decorado tampoco salen gratis. En la entrada hay escenario de cartón piedra con pinguinos, y no está permitido hacerse fotos, son sólo para el fotografo del parque y paso por caja. 
Todo esto más o menos lo puedo entender, marketing puro y duro (y yo soy del gremio) y una forma de hacer más negocio, pero quizás de una manera un tanto "agresiva". El parking también es de pago.
Pagando un precio de entrada esperas tener algo más incluido.
En definitiva, decepción para mi. Me gustó más Sendaviva, al que fuimos no hace mucho.
Pero el crío se lo pasó bien, vio muchos animales y pasamos un día al aire libre. También es divertido oir comentarios de los compañeros de visita, como confundir un panda rojo con un zorro (y eso que estaba subido al árbol), o ver como algún papá insistía en que sus peques se hicieran foto tocando la cabeza de un  pterosaurio con valla de eguridad y un enorme cartel de "no tocar" al lado.


martes, 16 de julio de 2013

Las díficiles relaciones entre marcas y blogs

Hay mucho debate ultimamente sobre maneras de remunerar a los blogueros, o de "obsequiarlos" por parte de las marcas.

Como he comentado muchas veces en otros posts ajenos, por mi experiencia profesional hasta la fecha y por mi formación, ando un poco bipolar en cuanto a opinar al respecto.

He trabajado como creativa en agencias de publicidad, como consultora de marketing y comunicación en agencias integrales, como marketing manager en un medio de comunicación y como responsable de marketing en una marca. Además fui profe de marketing en una escuela superior. Ahora además llevo una agenda de ocio online y un blog de temática materna. Así que me puedo poner un poco en todos los lados y frente a todos los lados. Leer más

viernes, 12 de octubre de 2012

También me podéis leer aquí



http://lasmamasde.conpequesenzgz.com/author/monica/

Las mamás de conpequesenZgz es un blog en el que escribimos las dos mitades de la agenda infantil conpequesenZgz.com.
Hablamos de temas variados sobre maternidad, y además contamos con colaboradores como profesores, psicólogas, etc.

Visitádnos y comentadnos :-)

martes, 3 de noviembre de 2009

Nada

Pues eso, nada qué decir. De momento.
Para cositas cortas me cunde más Twitter, y si quiero "hablar" más me paso por Flickr.

monicat en twitter
monicat en flickr

... y otros sitios que los dejo escondidos ^^