martes, 11 de abril de 2017

¡Me ha pegado!

Hace pocos días estábamos tomando algo en una terraza de un parque. Íbamos los cuatro y la perra, y mientras nos preparaban la comida el mayor quiso irse a jugar a unos columpios que estaban como a 50 metros de la mesa.

Como le veíamos desde allí, le dejé ir. Había una niña en el tobogán y enseguida hicieron migas y jugaron juntos.
Pronto el pequeño quiso moverse también de la silla y se fue a jugar y a ponerse perdido a una fuente cercana a donde estaba el mayor. A este sí que le acompañé y allí me quedé con él y de fondo oyendo a mi hijo y la niña jugar.

En esas vino otro grupo, cuatro niñas y un niño. Más o menos de la edad del mío, 4, 5 años. No más.
Empezaron a chinchar un poco a mi hijo y a la otra niña, iban juntos y hacian piña. Nada importante, cuando iban a bajar unos, las niñas les ponían arena al final del tobogán, cuchicheaban entre ellas... lo normal, críos jugando.

En un momento dado estaban el mío y la otra niña arriba, listos para bajar pero se pusieron a hablar. Una de las niñas le dijo a otra "empújales" e hicieron amago de empujarles.
En vista de que el tobogán era de los antiguos, bastante alto (yo de pie no llegaba arriba), con bordes muy bajos, y el suelo "de verdad (nada de caucho blandito y maloliente), permanecí bien atenta e intenté acercarme un poco mientras jugaba con el pequeño. Por si la cosa se ponía fea.

Así un rato, cada vez que subían alguna de las otras niñas intentaban empujar al mío y a la otra. A todo esto, los padres de este grupo, 3 parejas andaban a lo suyo en la terraza sin mirar a los críos para nada.



Al final bajaron todos abajo y se pusieron a hablar al pie del tobogan. Vi que empezaban a preguntarse por los colegios y unos y otras que si el mío es muy chulo, más que el tuyo, bla bla..
Una de las niñas se puso a poner otra vez arena en el tobogan y dijo "ahora aquí no baja nadie porque lo digo yo".
El niño dijo que él quería subir. Y vi como mi hijo se le acercaba por detras y le decía "sube, que te ayudo".
Y en ese momento, sin más ni más, ni decir nada, el niño se volvió y con toda su fuerza le metió un puñetazo en medio del pecho, que me dolió hasta a mi.
Mi hijo se quedó muy sorprendido, sin respiración un segundo, y enseguida amagó con darle un tortazo de vuelta pero le metí un grito y dije que no. El otro crío entonces, cuando el mío se giró a mirarme, se volvió a darle otro puñetazo y ahí sí que metí otro grito de los fuertes "¡No se pega!".
El niño pegón me miró y sin inmutarse demasiado se giró y se fue al tobogán.

Las niñas se quedaron un poco alucinadas pero enseguida se hicieron las despistadas, salvo una que se fue hacia la terraza donde estaban sus padres. La otra niña intentó consolar a mi hijo que me miraba con los ojos llenos de lágrimas y me decía que él no había sido, que había empezado el otro.
Veía su frustación y su rabia, creo que era la primera vez que le pasaba algo así y no paraba de repetir que él no le había hecho nada para que le pegara y que había empezado el otro.

¿Qué hacer? ¿Qué decir? ¿Que es habitual que en la vida alguien te ataque porque sí? ¿Que aunque en casa aprenda que la violencia no es el camino realmente en la calle sí se la va a encontrar a menudo?
¿Cómo hacer que entienda que es algo que está mal pero que no debe dejarse pisar tampoco?

Quizás sea una tontería, pero el episodio me dejó con mucha desazón. Ver como un mico de crío que no tendría ni los cinco cumplidos era capaz de tal agresividad y además sin ningún motivo...
Ver también la sorpresa mezclada con la rabia del mío intentando entender qué había pasado y aún con el temor a que yo le riñera después del grito que metí.
 
Intenté explicarle con voz suficientemente alta para que los otros oyeran que sabía que él no había sido. Que así no se hacen las cosas. Que es absurdo dejar de jugar para liarse a tortazos. Que está muy mal pegar y también mal devolver el golpe.

Pero no sé si en ese momento me lo creía del todo.



...............................

PD: los padres del mico pegón, ni asomarse por ahí. Y eso que una de las niñas se fue a voz en grito hacia las mesas "fulanito ha pegado a un niño".