lunes, 12 de noviembre de 2007

Callarse


Ojipláticos nos quedamos cuando este sábado, de madrugada, tuvimos noticia de lo que pasó en la ya famosa cumbre. Cumbre, que normalmente pasa cuasidesapercibida...
Al margen de comentarios ni análisis políticos, que aquí no vienen a cuento, después de la sorpresa inicial, no puedes evitar una sonrisa.
En la calle se ve que no ha sentado nada mal la actitud del rey, al contrario, y es que no se puede dejar de mirar con cierta ¿envidia?
Cuántas veces en las que somos esclavos de la educación, el saber estar, las ganas de conservar el trabajo, etc no diríamos taaaan a gusto:

Por-qué-no-te-ca-llas?

Y tan anchos.

2 comentarios:

helga dijo...

Pues no sé si el rey llegará a arrepentirse de lo dicho, pero a mí, que de monárquica no tengo mucho, pero parece que se quedó bien a gusto... Mantener la compostura cuando un fascista acusa de fascista a otra persona y todo va salpimentado de una verborrea infame y sin base alguna... Pues como que tiene que ser difícil...

Anónimo dijo...

seguro que voy en contra de todo el mundo pero..... creo que el rey ha estado muy fuera de lugar. No hay que ponerse a la altura de un déspota jamás, y menos, un jefe de estado!Ha sido una reacción exagerada para una persona acostumbrada (y obligada)a guardar las formas.
Ya lo siento, pienso así. Era una cumbre, no un debate de Gran Hermano en Tele Cinco!!!
(por cierto, que conste que a gusto se tuvo que quedar el hombre, que ganas teníamos todos de contestar al tipo ese así!!! pero claro, no somos reyes.......)