lunes, 10 de diciembre de 2007

Voces

Todos los fines de semana lo mismo.
Imposible dormir sin los tapones para los oídos. Y eso que no vivo justo encima de un bar, ni de una plaza botellonera.. es una calle de paso, de tránsito a una zona de marcha cercana. No quiero ni pensar en el jaleo que tendrán que aguantar quienes sí estén encima de estos garitos.

Además, cuando digo "lo mismo", quiero decir "lo mismo". Es decir, la secuencia de ruidos es idéntica finde tras finde. Primero algarabía, luego alguna despedida de soltero/a cantando, luego las patadas a los contenedores de basura... al final de la madrugada tocan las patadas a las verjas metélicas de los comercios, y todos los sábados, al menos una, se dispara.
Uno de los elementos habituales hacía semanas que había desaparecido, pero este jueves volvió: el megáfono.
¿A quién se le ocurrió vender megáfonos para que alguien con dos o tres copichuelas se ponga a vociferar incongruencias en la calle a las 3 de la mañana? Y por qué a la gente le gusta tanto oir su voz amplificada?

También son iguales las voces, día tras día, parece como si fueran las mismas personas siempre. O se confunden con el eco de la calle y parecen semejantes?

Enfin.... seguiremos aguantando.

2 comentarios:

Rubén dijo...

Tengo la suerte de vivir en un barrio tranquilo a las afueras de mi ciudad, a aunque tiene el problema de tener que moverte muchas veces en transporte, después de leída tu experiencia y visto lo visto, casi prefiero lo que tengo, y seguir peleándome con los coches y transportes.

^u.u^ dijo...

sí, es una pena que no se pueda tener todo... el ruido afecta mucho y puede llegar a estar demasiado presente en nuestras vidas. :-P