domingo, 16 de junio de 2002

Aire

Era una chica de la liga antiaireacondicionado. Siempre había dicho que esos artefactos eran instrumentos demoníacos. No eran naturales, hacian irrespirables el aire de las oficinas llenándolos de bacterias y diversos organismos pululando entre los ordenadores, los teclados, las impresoras...
le molestaba ir a trabajar con las chaquetas en la mano. hacía el camino todos los días en el metro con la chaquetilla sobre los hombros. Sentía con rabia el fresquito en sus pies calzados con ligeras sandalias. Hasta que optó por ir con zapato cerrado a trabajar. Mocasines de entretiempo de color oscuro.
Sus compañeros trajeados insisitían en poner el aire a tope, y ella, con las uñas amoratadas titiritaba en un rincón mientras juraba vengarse.
Así que con gran resolución decidió dar un cambio a su vida. buscaría otro trabajo.
Contestó casi al azar a un montón de ofertas de un portal especializado en búsqueda de empleo. Le daba lo mismo, cualquiera, pero tenía que irse de aquel casquete polar.
Empezó a hacer entrevistas. Hasta que llegó a una oficina situada en el bajo de un edificio. La entrevista era a las siete. Era junio avanzado. Vio con satisfacción que el sol pegaba de pleno en la puerta... empujo la puerta sintiendo la tibieza en su mano. qué felicidad! 
Entró y le hicieron pasar a una sala para que esperara. "Lo siento, pero tenemos el aire acondicionado estropeado" se disculpo la chica que la acompañó hasta la salita. No pudo reprimir una sonrisa de satisfacción. Ese era el sitio. La entrevista fue muy bien y la contrataron.
Cuando se despidió en su anterior empresa dijo al cruzar la puerta: así os quedéis tiesos de frío cualquier día de estos. Y se fue.
Llegó su primer día en su nuevo trabjo. Eligió con cuidado lo que se ponía. Un vestido de tirantes ancho que le llegaba justo por encima de la rodilla. Cogio todas las chaquetillas de entretiempo y haciendo una pelota con ellas las arrojó al fondo del armario. Luego se puso sus sandalias, las rojas de tiras finas y salió contentísima a la calle. Ese día iría andando.
Cuando llegó le presentaron a sus nuevos compañeros. Le sorprendió las profundas ojeras de todos, pero mucho más le extrañó que los chicos vistieran bermudas y las chicas minivestidos. Además todos tenían el pelo mojado...
(...)
Mediados de Julio. Ya no aguantaba más. Era inútil estar constantemente en el baño empapándose el pelo. Era inútil sentarse en el borde de la silla. Era inútil abanicarse con los folios.......
Los teléfonos empezaban a pegarse a las mesas. el plástico negro se derritía poco a poco. Era un peligro coger los folios recien salidos de la impresora sin tener la precaución de dejarlos enfriar unos minutos. Bueno, enfriar... que se pusieran a temperatura ambiente.
Ya no sabía qué ponerse de ropa. Había probado todos los tejidos disponibles: lino, algodón... daba lo mismo. todos acababan pegándosele al cuerpo, axfisiándola en un abrazo pegajoso y agobiante.
Nadie hablaba, se gastaban demasiadas energías. Si acaso de vez en cuando alguien susurraba "cuándo van a arreglar el aire acondicionado???" y después caía fulminado.
Siempre cubrían la baja antes de que diera tiempo a que se enfriara su silla. A veces había peleas si ese puesto ahora libre estaba más cerca de uno de los ventiladores que removían una y otra vez el pegajoso aire ambiente.
Estaban atrapados. Las impresoras a veces se negaban a funcionar. Los pcs daban constantemente el error nº 45077/g6/ujj, que como bien sabrán los expertos, es el error de "Dios mío no puedo trabajar con este calor, qué te has creido? qué soy un mac?"
Aquel verano dejó de fumar. Cada vez que encendía un cigarro la temperatura subía un grado y medio.
El fax hacia tiempo que no funcionaba. Una hoja se había medio derretido mientras salía y no hubo manera de sacarla de allí. Sólo hacia unos ruiditos de vez en cuando. (alguien sabe cuál es el punto de fusión del papel de 80 grs?)
cuando llegaba la hora salían todos corriendo pese a estar exhaustos. Qué agradables los 38 grados de la calle!!! Qué bien el metro con el airecillo soplando por encima de las cabezas de los cientos y cientos de viajeros que se apilaban en el mismo vagón...
tenía que buscar otro trabajo. si pudiera volver a su antigua empresa... a veces llamaba y cuando le contestaban se quedaba callada... entre el dígame irritado de la recepcionista oía el suave rumrum del aparato del aire.... cómo añoraba aquello.....
un día abrió el navegador de internet dispuesta a buscar trabajo. despues de varios intentos lo consiguió. el ratón se quedaba pegado a la mesa y era díficil que sigueira los movimientos indicados. lo último que vieron sus ojos llenos de felicidad fue una oferta de prácticas en un país del norte muy norte de europa. después se desplomó sobre el teclado. Cuando la levantaron tenía la letra u y la m pegaadas a la cara.
nadie se peleó por su mesa. ella cuando entró pidió una que estuviera muy lejos del ventilador.
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esta historia es ficción 100%. No sé qué es lo que m la habrá inspirado. Quizás el aire que se niega a funcionar de nuevo!!!!!!!!

Entrada publicada originalmente en ciao, portal de opiniones. Se ha mantenido la fecha original de publicación. Más contenido mío en este portal, aquí